Caballero al servicio del Reyno de Navarra
De cruces y biblias.
Se han perdido ellos, nos hemos perdido los demás, o es que no se enteran de nada. Tanto ir en el coche oficial, rodeado de escoltas, y protegido de todo aquello que pueda parecer no ajustado a lo “políticamente correcto”, y esto incluye desgraciadamente la confesión religiosa, que ha pasado a ser considerada como secundario, terciario y casi residual.
Pero que confundidos están, no sabiendo apreciar que la religión en parte intrínseca del ser humano, y sin ella, poco o nada puede llegar a desarrollarse como persona, pero que a su vez como contrapartida, quien niega sus orígenes, “lo lleva mal,
Problemas como la Familia, el aborto, la eutanasia, el relativismo, la ideología d genero, todo ello, bajo la esfera de un Ministerio de Igualdad que lejos de una verdadera justicia de oportunidades de hombre y mujer, llamada “equidad”, solo demuestra una discriminación positiva y deja muy claro, lo igual que le da a un ministerio de igual “da”, la valía que demuestre una mujer o un hombre, lejos de ser un genero, es una persona, y es una persona con trascendencia con orígenes religiosos, como una clara referencia a un Ser previo y Superior, Pleno y Supremo, llamado Dios, y que en la Cruz murió por todos, creyentes o no, y que un Libro Sagrado se enseña como el ser humano, el universo entero, tiene un solo origen, y este origen es divino.
La Cruz y la Biblia deben estar presentes para que el ser humano reconozca, no olvide que debe explicaciones y responsabilidades a aquel que murió en la Cruz, por todos, fieles o infieles.