Un Blog para cada Ciudadano

La CAUSA Andaluza

Un alegato andalucista; por Andalucia y sus Pueblos

Más dinero, papá

15/01/2009

Más Dinero, Papá

 

C

orren tiempos en los que  el ritmo de vida no te deja tiempo para pensar. Para pensar y analizar la mayoría de las cosas que ocurren a tu alrededor. Es como si tuviéramos que encajar los acontecimientos del día a día sin otra preocupación que la de aceptarlos o rechazarlos; no cabe el procesamiento racional y lógico de la asimilación.

            Tengo la impresión, a veces, de que alguien o algo (autoridades, gobiernos), tuviesen puesto un dosificador de vida e ideas y que, a través de los medios de comunicación y del devenir propio de los acontecimientos, fuesen soltando puffs intermitentes de problemáticas y de sus posible soluciones “a medias” y mediatizadas.

            Sin ir más lejos, en nuestras barriadas y ayuntamientos se “parchean” los problemas sin llegar nunca a verdaderas soluciones; estos se posponen, dándoles tiempo para que aparezcan con más fuerza y virulencia: accesos, infraestructura hotelera, recursos sostenibles, empleo estable, etc. Siempre se está hablando de ellos y nunca llegan a cuajarse. ¿Dónde está el dinero que se destina para hacer lo que se dice y que luego no se hace? ¿Conocen aquel que se gastó el dinero en lino y resultó que al final no tenía ni dinero ni lino? Pues por ahí van los hilos, en gastar. Como nos lo dan hay que gastarlo, eso sí todo muy justificado (menos el en qué).

            Dentro de la dinámica general del parcheo, de la política del cuentagotas y de las verdades a medias, están las actuaciones de nuestros gobiernos centrales: el de esta nación nuestra (la que ahora queremos redefinir) y el de nuestro país (ése que no sabe a quien contentar). Así, a nivel de estado, no saben si les preocupa más Europa y lo que puedan pensar de nosotros o las distintas nacionalidades internas con la consiguiente configuración que pueda resultar; ahora resulta que estamos haciendo el “comparsa” por la UE, actuando de forma complaciente, y todo por el “un poco de dinero más, por favor”. ¿Será posible? Quién nos iba a decir que a esta altura de los tiempos, España estaría limosneando por las instituciones europeas; antes de empezar a andar, ya estamos corriendo para no ser los últimos.

            Si nos quedamos un poquito más cerca, en lo que consideramos nuestra tierra, Andalucía... ¿Alguien quiere explicarlo? Porque yo ya no sé lo que es España para Andalucía ni lo que es Andalucía para España. Parece ser que lo que ahora interesa es que nos peleemos con el resto de nacionalidades y estamos ejecutando los deseos de Madrid a la perfección; jugando a ser políticos fuertes y temiendo que nos castiguen recortándonos el dinero...¡vaya forma de hacer valer un Estatuto!

            En términos antropológicos, el ser humano no comienza a andar hasta que no se siente seguro de sí mismo, de su equilibrio y control corporales. Pues bien, el gobierno de Andalucía creo que no ha tenido esta sensación en 25 años. Siempre temeroso y necesitado del centralismo, no ha aprendido a caminar solo todavía. Y claro, como no sabe actuar solo, por iniciativa propia, ahora intenta reproducir los esquemas aprendidos... las subvenciones; subvencionar hasta el infinito intentando congraciarse con el pueblo andaluz y que éste, claro está, a su vez le vote.

            Un ejemplo de esas, tan necesarias como desafortunadas, subvenciones es la última campaña de gratuidad para los libros de enseñanza; un sistema híbrido entre beca, cheque-libro y fondo bibliográfico escolar,  con el que se traslada el problema a los centros educativos. Estos se verán obligados a elegir libros de texto pertenecientes a editoriales que presenten ofertas competitivas, no aquellos que consideren más idóneos.

Serán textos de las “grandes” editoriales, ninguna de Andalucía, con lo que los contenidos de “cultura andaluza” solo aparecerán en el sello de texto aprobado por la Junta, que por cierto, debería revisar el seguimiento que hace de los mismos.

A todo esto, la Junta de Andalucía reparte un díptico entre los escolares diciéndoles: “hijos míos, vuestra familia tiene un buen plan”, el Plan de Apoyo a las Familias Andaluzas. Gracias, señor shaves, pero no nos venda la burra. Déjenos a nosotros, las familias andaluzas, que decidamos si tenemos un buen plan o no. No nos lo diga a través de nuestros hijos, que ellos todavía no votan y por ley está prohibido realizar propaganda política entre los escolares.

Ustedes limítense a conseguir más subvenciones. Lo de pensar en el futuro de Andalucía, eso ya lo harán otros que bien nos quieren y nos aprecian. Los andalusitos de a pie, sólo tenemos que decir “más dinero, papá shaves”, que nosotros -casi seguro- le seguiremos votando. (Este escrito fue redactado en abril de 2006)

http://www.unblogparacadaciudadano.net/Zacarias/2009/01/15/mas-dinero-papa/
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La primera, en la frente.

24/10/2008

No hace mucho tiempo. Solo han pasado unos meses desde las últimas Elecciones Generales y Autonómicas. Entonces, los grandes sabios de este país, doctos de la política y del “conchaveo”, se vanagloriaban de la mayoría del PSOE en Andalucía y del claro bipartidismo generado (y pretendido) a nivel nacional.

            Claro que, de planes, como la lechera; hasta donde quieras. Las victorias son más tristes si no las disfrutas y el pretendido éxito bipartidista en nuestro país, más que una victoria, es un espectáculo patético; al menos para los andaluces que vemos cómo otros se llevan el gato al agua (el gato de los presupuestos y de los millones, aunque no se sepa de dónde van a salir).

            En aquellas fechas, primavera de este año, sólo algunas voces, pues siempre hay alguien que no se calla, se atrevieron a decir que nos habíamos equivocado. Y nos habíamos equivocado todos, incluidos los votantes del PSOE y del PP. Y no por su voto (que es muy respetable), sino por las consecuencias del mismo: la incomprensible (desde el punto de vista democrático) pretensión de anular a los nacionalismos, se vuelve en su contra bajo la forma PNV o BNG, aunque bien podrían ser otros. Y es que aquellas comunidades, con inteligencia política suficiente como para poner a algún representante en Madrid, iban a tener más poder del que nunca imaginaron. Y lo han hecho, y no sólo los catalanes con sus partidas blindadas del Estatuto, también lo han hecho los vascos y los gallegos… ¿Y los andaluces? ¿Dónde está Andalucía?

            El que subscribe piensa que lamentarse de los hechos no conduce a ninguna parte. Pero también piensa que abriendo y mostrando su dolor (mi orgullo andaluz anda herido) algunos y algunas empezarán a pensar que su voto sí es importante; importantísimo, sobre todo si vota a un partido andalucista. ¿Hace falta que explique el porqué? Para que no decidan otros, para que esta vez, la primera, no sea en la frente.

            Alguien dijo que se le había quedado “cara de tonto” tras los últimos resultados electorales; quizás como intuición o presunción de lo que iba a ocurrir el primer debate, en la primera lid: los presupuestos. Los nacionalistas minoritarios, eso sí, han levantado el dedito, y como uno más uno, en matemáticas son dos, pues doscientos milloncetes para sus comunidades… Yo me pregunto. ¿Cuántos diputados nacionalistas andaluces podríamos tener en Madrid? A lo mejor, siguiendo las mismas cuentas del dos más dos, salen veintidós… En fin, dejémoslo en el aire; lo que no pudo ser no fue, y además, es imposible; por lo menos en esta ocasión. Depende de nosotros que en otra no sea tan imposible.

            Que yo sepa, Euskadi y Galicia no están peor que Andalucía en los ámbitos social y económico, ni en otros. Sin embargo a nuestro Estatuto se le regatea y dribla en los encuentros con el gobierno (claro son reuniones de colegas), mientras que a vascos y gallegos no se les puede esquivar: están en el Congreso. En fin, juzguen ustedes, la inteligencia política no es algo que se tiene por otorgamiento; la inteligencia (política y otras también) es algo que se demuestra en la acción.

            Personalmente, dado el carisma político que está tomando nuestro país, no es que me queda mucha fe en los políticos; pero la poca que me queda la voy a dejar (de momento) para mis opciones andalucistas. Por aquello de que no sé lo que habríamos hecho, pero si al menos hubiésemos estado…

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Cara de Tonto

25/03/2008

Cara de tonto

Se me ha quedado la cara de tonto. Y quizás no sea el día más adecuado para escribir, pues mi orgullo andaluz anda un tanto herido. Es curioso, pero cuando la casi totalidad del país habla de victoria: ha ganado la izquierda, ha subido la derecha y todo el mundo parece estar contento, a mí lo que me embarga es una gran frustración y una gran pena. Será eso por lo que tengo esta cara.
Hace unos días hablaba de los riesgos del bipartidismo, de sus intereses y de las consecuencias mas directas que se derivan para el estado –autonómico- Español. Si todas las comunidades autónomas fuéramos “cándidas”, la visión de un estado patriarcal, benefactor y ecuánime, sería perfecta: podría ser de derechas o de izquierdas, según el gusto de los electores; pero sería el resultado del voto de los españoles; que gane quien tenga que ganar (el más votado). Pero resulta que la configuración del Estado Español actual no es ésa. Vivimos en un Estado de las Autonomías, un estado pseudo-federal y las reglas del juego cambian: en cuanto exista una Comunidad que decida ejercer su voto útil, ya se ha fastidiado el invento. Esa es la realidad, y está ocurriendo desde la primera pérdida de la mayoría absoluta del PSOE, allá por los años ochenta. Por otra parte, y este es fallo achacable a los dos grandes partidos mayoritarios en nuestro país, cuando en campaña se ofrece y se pide una victoria mayoritaria, se está vendiendo una promesa y no una garantía de gobernabilidad. Se está engañando al electorado.
Cuando se habla de victoria y de derrota, algunos nacionalismos hemos perdido las elecciones, o no nos han votado que al final es lo mismo –eso no quiere decir que hayamos desaparecido- se están falseando los resultados y se está engañando una vez más al electorado: lo más triste de todo esto es una victoria sin efectos… ¿De qué le sirve al PSOE, o al PP si hubiera ganado, la victoria si para gobernar debe pasar por las exigencias de una minoría? ¿No es patético? A mí se me ha quedado la cara de tonto, pero pienso que idéntica cara se le debe haber quedado a la inmensa mayoría de este país. Excepto a algunas comunidades que, electoralmente, demuestra ser más inteligentes.
El voto no sirve para congraciarse ni para demostrar fidelidad, admiración o agradecimiento. El voto es, es en esencia, un instrumento de poder y como tal debe ser utilizado. O entendemos esta cuestión desde una perspectiva pragmática, de utilidad y acción política, o seguiremos hipotecando el futuro político de nuestro estado, autonómico y constitucional.
Yo no debo, no puedo y no quiero buscar culpables; mi crítica es un lamento y la expresión sincera de tristeza ante un anhelo político frustrado. Me da pena el resto del país, pero me duele el alma por el caso de Andalucía, otra vez salimos perdiendo; ganamos con los votos, pero perdemos con el gobierno. Dije y mantengo que no persigo buscar culpas, pero sí denunciar errores. Así, las comunidades que tienen convocatoria de elecciones diferenciadas del resto del país, tienen la oportunidad de discutir el modelo de Estado para España, independientemente de cómo arreglan el suyo propio; esas comunidades han discutido sobre la forma de intervenir en el gobierno de la nación. Las otras nos hemos quedado en el debate Z-R y en el Madrid-Barcelona. Me queda la esperanza de que el Parlamento de Andalucía pida elecciones separadas o de que todos los andalusitos y andalusitas de a pie, le digamos a Papá Chaves que queremos lo que otros tienen, que se pagan con dinero del estado, con nuestro dinero.
El manifiesto e intencionado cerco al nacionalismo, que se ha practicado desde los dos partidos mayoritarios del panorama político español, ha dado sus resultados: ha perjudicado a todos. Así, las opciones nacionalistas aragonesas o andaluzas han sido descartadas de cara a la representación política de esos territorios. Es posible que PSOE y PP las echen de menos cuando se sienten en el Parlamento a bajarse las vestiduras delante de otras, que no han querido ocultarse. Decía hace unos días que el nacionalismo, en un sistema bipartidista, era como el agua para el cemento y la arena, necesario. Lástima que lo dicho en Andalucía sea recogido y utilizado en Cataluña. Aquí, en nuestra tierra, los grandes pensadores de la política y de la comunicación, doctos del disfraz y del conchaveo, seguirán vanagloriándose de la gran victoria obtenida, del crecimiento del PP y de la nueva victoria del PSOE . Nunca antes como ahora, una victoria puede dejar un sabor tan amargo… Y es que no lo puedo evitar, a mí se me ha quedado la cara de tonto, no sé si a los demás también.

http://www.unblogparacadaciudadano.net/Zacarias/2008/03/25/cara-de-tonto/
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Del Andalucismo Y Otras Causas; Nace Una Nueva Era.

25/03/2008

Del Andalucismo Y Otras Causas; Nace Una Nueva Era.

Andanzas, leyendas y escrituras cuentan que el ave Fénix resurgió de sus cenizas; sin embargo, la vida te enseña que cuando te caes, lo que procede es levantarte y seguir caminando, si puedes. Una versión, más cultural y social nos asegura que, para empezar de nuevo, hay que tocar fondo.
Sea lo que fuere, el camino o trayectoria, en la vía ideológica de una corriente política o partido, puede y debe presentar altibajos y puntos de ruptura. Es a partir de estos últimos cuando cabe plantearse las líneas directrices y empezar de nuevo. ¿De cero? No, de cero nunca se empieza; el cero es un invento matemático y sólo tiene valor como número. En la vida real no hay ceros, pues el primer paso ya es uno.
Los recientes resultados electorales en las Elecciones Municipales de las opciones políticas nacionalistas -y no me refiero a la falta de resultados- son el indicio y augurio de un nuevo amanecer en el sentimiento, militancia y compromiso andalucistas. El legado de los pactos para estar presentes en áreas de poder, el legado de las escisiones y abandonos, el legado de las rabietas y de los personalismos, ha tocado a su fin.
El hecho de no haber conseguido concejales o alcaldías, para el que subscribe, carece de valor. Perdón, vale para constatar que lo que se estaba haciendo hasta ahora, no sirve; aunque lo que sí puede servirnos es el valor didáctico del error.
Evidentemente, se ha comprobado que en el mercadeo político de los votos, los andalucistas no somos nadie. Cuando los grandes partidos tiran de sus influencias y capacidad para gestar promesas (aunque sean incumplidas), se ha constatado que son únicos comprando voluntades; quizás la triste enseñanza de todo esto sea, prometer más para luego cumplir menos.
En las tres últimas citas electorales, antes también aunque en menor número, se pactaron cuotas de poder entre los corrientes nacionalistas y los grandes partidos estatales. La consecuencia, más directa y evidente, es que los primeros hemos salido perdiendo: la sombra del gran árbol no nos ha dejado crecer. Y ello quiere decir que el camino andalucista, por arduo que parezca, debemos acometerlo en soledad. El pasado, que no es necesariamente gloria, sino solo pasado, nos tiene que servir para aprender: las Autonónico-Genererales están a la vuelta de la esquina. ¿Debería nombrarlas por separado?
Nuestra tierra, nuestra riqueza y nuestra cultura se la reparten y exhiben, sin ningún pudor, los partidos estatales; convirtiendo a Andalucía en moneda de intercambio por el predominio y hegemonía políticas del momento. En las próximas citas electorales, el voto ideológico cobra especial relevancia: ya es hora de que digamos en Sevilla, en Madrid o en Bruselas que “en el nombre de Andalucía, no se cometen más desmanes. “
Las coordenadas o circunstancias políticas e históricas, para los andaluces, nos han sido impuestas; al menos hasta la fecha, escasas han sido las voces andalucistas que han sonado fuera de nuestra tierra. Ahora apodemos invertir el proceso.
Ahora nos toca a los andalusitos y andalusitas de a pie, a los andaluces (militantes o no) que cada día vemos cómo se venden o hipotecan las tierras que nuestros mayores amasaron. Somos nosotros, los hijos anónimos de estos andaluces y andaluzas, los que vemos cómo los partidos mayoritarios nos están ahogando. Los que vemos cómo la tierra andaluza se difumina, se distorsiona y se pierde en los entresijos del poder político del Estado. La hegemonía y contundencia de los aparatos políticos mayoritarios, nos están haciendo andalucistas a la fuerza. Ellos, bajo la noble actitud de “vengo a salvarte” (tradúzcase salvarte por: eres para mí), están sentando los pilares de un nacionalismo propio andaluz. Ya empezó con el pasado Referéndum; nadie, ni siquiera los andaluces, podemos estar dormidos o equivocados eternamente.
El gigante, en su caída, arrastró las columnas. Puede que las columnas sí; pero no pudo llevarse las piedras. Andalucía puede y debe construirse sobre la base de su tierra y de sus gentes. La desaparición, en el plano político andalucista, de determinados personalismos (ya he dicho que el pasado es sólo pasado), nos abre una vía expedita hacia una nueva era para el andalucismo: el de las calles antes de que nos quedemos sin viviendas, el de los campos antes de que erradiquen nuestros cultivos, el de las fábricas e industrias antes de que cierren, el de las universidades antes de que nuestros titulados se subempleen o emigren, el de nuestras empresas antes de que sean absorbidas o trasladadas, el de nuestros jóvenes antes de que contemplen cómo se les arrebata su hipotético puesto de trabajo…Hay tantas y tantas razones para defender a Andalucía.
El que suscribe piensa que el ser andaluz es la perfecta armonía entre lo que soy y lo que quiero ser. Y que la defensa de los ideales andalucistas se convierte en el compromiso ineludible con la tierra que te vio nacer o que te da de comer; reivindicar y defender nuestra identidad como pueblo, es uno de los mejores legados que podemos ofrecer para el futuro de nuestra tierra y de nuestros hijos.
En la vida, en ocasiones, hace falta caer bajo (si no caes mejor) para saber exactamente dónde estás y probablemente el punto de partida andalucista esté gestándose. La configuración del estado (al margen del bipartidismo), en la consolidación de la Europa de las regiones, lleva implícita una reafirmación de los nacionalismos democráticos: Andalucía, no va ser la excepción.
El trabajo desde las bases y la militancia, la proximidad con la calle y los agentes sociales y la unión de voluntades e ideologías, serán los pilares para una nueva era andalucista.

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