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Educando a Petra

La Educación de Finifú y Finifá

Tarifa en el Estrecho, Tierra de Nadie"

23/02/2008

Tarifa en el Estrecho; Tierra De Nadie.

Existen circunstancias geográficas que pueden explicar, o por lo menos justificar, el discurrir del tiempo y el desenlace de unos acontecimientos u otros. Esto no supone una derivación lógica e inmediata hacia ningún tipo de determinismo geográfico ni físico; pero sí delimita parte de los factores intervinientes en la consolidación de cualquier idiosincrasia, costumbre, modo de vida y cultura de un pueblo, comarca o nación: Tarifa, El Estrecho, Andalucía.
Si mirando hacia atrás podemos explicarnos de las particularidades (habla, rasgos físicos, actividad económica, producción cultural, etc.), mirando hacia delante, intentando adivinar el futuro, también deberemos tener en cuenta éstas y otras circunstancias particulares, entre ellas la geográfica. ¿Qué futuro nos aguarda?
En el título aparecía Tarifa en el Estrecho, tierra de nadie y habría que añadir: “y de todos”, porque su situación territorial le ha hecho ser encrucijada de gran parte de lo acontecido, de lo que está ocurriendo y de lo que está por llegar. No basta con saber quienes han pasado por aquí, lo que han hecho y lo que nos han dejado; también debemos tener en cuenta a los que están viniendo, vienen y vendrán a este paraíso de paso y el uso político que se le esté dando de cara a la consolidación del futuro.
La influencia cultural, religiosa, lingüística y de costumbres está garantizada. Somos el fruto de nuestros antecesores y seremos la semilla de nuestros sucesores. Esto que suena a frase hecha es la realidad palpable alrededor de nuestro Estrecho de Gibraltar. Si en el pasado el cruce de culturas se producía por motivos políticos, económicos y militares; hoy esta mezcla gana componentes como el turístico, la implantación empresarial y la inmigración.
Si preguntásemos en la calle, por la diferencia entre un pueblo costero y un pueblo de interior, ésta podría estar más o menos clara; el primero está bañado por el mar y el segundo no. Pero si la pregunta fuese establecer la diferencia entre un pueblo de interior y El Estrecho, ¿cuál sería la respuesta?
Ser lugar de paso, lo convierte en punto de mira de todos y de nadie, en lo primero y en lo último en una escala política de intereses. Así podemos observar actuaciones de desarrollo económico cuyas pretensiones sólo duran algunos años; son inversiones y negocios “al paso”; que no crean riqueza en el entorno
En la época actual, con una reivindicación merecida por la cultura del cuerpo, el ejercicio físico y el deporte de inmensas minorías, le concede el calificativo de “aliento de vida” de cara al futuro; pero sólo eso: un soplo. Porque en nuestra comarca, en nuestro pueblo, no se están creando asociaciones ni clubes, ni infraestructuras hoteleras o deportivas que sustente el futuro.
Las energías renovables y no contaminantes... ¿las vemos? Ni siquiera la disfrutamos. Y en cuanto al desarrollo comarcal, no ha supuesto más que las comisiones de los corredores y los ingresos de los que venden o arriendan el terreno; además de la consabida permisividad política que algunos frutos habrá sacado para el municipio. ¿Una mala gestión política?
La conexión con África, a través de las líneas marítimas dura lo que va desde la puesta de sol hasta que canta el gallo, por decir algo. ¿A eso queda reducida una línea marítima?
Grandes obras; díganse carreteras, accesos, logística de suministros y servicios, no se han creado. Y así tenemos turismo sin infraestructura hotelera, molinos sin fabricación ni mantenimiento (y sin luz), puerto sin accesos y algunas otras cosas “sin”.
Esta es nuestra Tarifa y nuestro Estrecho, paradoja de la vida, la comarca más desconectada con el resto de la nación, de la nuestra y de la otra. Curioso, cuando somos hijos de los pueblos que han pasado por aquí y delos que han querido quedarse, que son casi todos. Seguimos siendo tierra de nadie.
Este “aislamiento” geográfico intencionado, no es explicable desde el punto de vista histórico ni político, ya nos lo dieron a entender los ingleses hace unos cuantos siglos; somos más estratégicos y más importantes de lo que pretenden hacernos creer. Parece ser que a nuestros políticos se les han olvidado los errores que cometieron sus predecesores. La importancia geográfica de un lugar viene dada por su situación y la relevancia que pueda tener una determinada zona, depende mucho de la consideración y voluntad política para levantarla. Es aquí donde todos los gobiernos están contribuyendo al gran error; simplemente ignoran Tarifa, ignoran el Estrecho.
Desde las distintas administraciones se está haciendo lo imposible para que el Campo de Gibraltar no levante cabeza, dejándolo navegar “a la deriva”, No se sabe cuanto durará este estado de catalepsia política; quizás para cuando despierten, este estrecho que ahora es de nadie sea ya de todos y, como siempre, será tarde. Y quizás para entonces, los tarifeños, campogibraltareños y andaluces hayamos aprendido a defender lo que nos corresponde y crecer pensando que nadie tiene porqué venir “a salvarnos”; sobre todo los partidos políticos “estatales”, que tan bien lo hacen –a su favor claro-.
Juan Gámez Cobo.

http://www.unblogparacadaciudadano.net/jugaco/2008/02/23/tarifa-en-el-estrecho-tierra-de-nadie/
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