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La Fuente de Barranco

Historia de un vecindario

Cuando el tiempo no hizo justicia

18/11/2006

“Cuando el tiempo no hizo justicia...”
Quizás no haga tanto tiempo, ni el lugar sea tan lejano, ni el cuento tan inventado, ni el final tan feliz; quizás sea que la historia va de la vida misma; de lo crudas, reales e injustas que puedan resultar las decisiones de las personas, de los cargos o de las administraciones y del determinismo condicionante al que se condena a esas otras muchas personas que no suenan, que no reclaman y que, por tanto, no cuentan
Iznájar es el último municipio al sur de nuestra provincia, en las estribaciones de la subbética cordobesa, en pleno Valle del Genil. En el corazón de Andalucía. Un pueblo altivo, que trabaja por su futuro; orgulloso de su historia, de su pantano y de sus gentes, de las del pueblo y de las del campo.
Entre sus diversos caseríos diseminados por todo el municipio, una zona más montañosa, más inaccesible, más lejana: Cierzos y Cabreras. Dentro de éstas, las Cabreras Altas, con sus casas que arrancan desde tiempo inmemorial y que responden al honorable nombre de cortijos: el del algarrobo, el de barranco, el del Cerro, el de tembleque... Muchas son las historias de tránsito, del que se va y del que se queda, de tiempos pasados que no por ello fueron mejores.
El terreno es empinado, de apariencia desgastada pero terriblemente vertical; los lugareños dicen que allí no se tienen ni las águilas. Ese “tenerse”, como sinónimo de sujetarse o mantenerse en pie, es el que define el carácter de sus gentes, gente que se agarra al aire para poder sobrevivir y seguir adelante; labrando y cultivando la tierra en los pechos (pendientes o laderas), todo vale y a todo se le saca provecho. Esa mentalidad, criada, amasada y cuajada en la tierra, es la que les hace seguir luchando día a día, sin pensar en el abandono y es la que ha hecho de esta zona un símbolo de persistencia, de dureza, a la vez que de aislamiento.
En los últimos cincuenta años nuestro mundo, nuestra nación y nuestra tierra –de la más lejana a la que pisamos- ha tenido muchos avances y transformaciones. En general, hemos mejorado nuestra calidad de vida, vivimos y trabajamos más cómodamente, con menor esfuerzo y mejores resultados, tenemos más y lo conseguimos más fácilmente. Esto que parece una premisa más o menos cierta en Andalucía no se cumple con esta comarca al Este de Iznájar, limítrofe con Granada; cuando se habla de segunda modernización, aquí no ha llegado todavía la primera. Parece que estuviéramos condenados a ser siempre los últimos en tocarnos, si es que nos toca.
Hace tiempo, cuando se construían carriles vecinales, los nuestros fueron los últimos y, cuando estos carriles se convirtieron en carreteras, también fuimos los últimos. Cuando a diversas comarcas del ámbito rural de Iznájar se les dio suministro de agua potable, corriente eléctrica, teléfono, transporte escolar, etc. A nosotros, en las Cabreras altas, NADA. Han ido transcurriendo los años y muchos han tenido que tirar de nuestros padres e hijos para otros lugares porque en esas condiciones no se puede vivir.
Sin embargo, y como siempre, hay otros que siguen. Ellos, con sus mulos y sus cabras, con sus perros y sus pagas, han guardado eterna fidelidad al pueblo que les vio nacer, a su pueblo, a Iznájar; allí enterraron a sus muertos y allí serán enterrados ellos; en él siguen teniendo su médico de cabecera, siguen cobrando su pensión, siguen, siguen y siguen... Han dado todo por el pueblo, desde moler el trigo en la tahona y comprar el pan (el mejor), hasta herrar las bestias, comprar a plazos, alumbrar a su Virgen de la Piedad, comprar tintes para el pelo y tomarse unos vinos en la Venta... siguen esperando que el pueblo les devuelva algo de todo lo mucho que ellos dieron.
Han visto crecer a su hijos, sin colegio, pegados a la azada y embrutecidos, pero eso sí, muy hombres y muy mujeres; capaces de ganarse el sustento. Algunos emigraron, Cataluña, País Vasco, Baleares, Valencia, Marbella... media geografía española está sembrada por Hijos de las Cabreras. Hoy vuelven, y vuelven para pedir justicia, la justicia que se les negó cuando eran niños y jóvenes: esa justicia que consisten en exigir que te traten como a los demás.
Jóvenes y mayores quieren que hoy sus casas, además de piedra, cal, barro, paja y teja tengan agua y luz, que la lucha de tantos años valga la pena y les gratifique al final de sus días. Sería una forma digna de agradecerles su dedicación al pueblo durante décadas y décadas.
Suponiendo que el tiempo pudiera imponer objetividad, ¿a quién o quienes podemos culpar? A nadie y a todos, al ayuntamiento, a la diputación... ¡qué más da!
¿Va siendo hora de que se haga algo? La situación de las Cabreras Altas es envidiable para alojamientos rurales, para senderismo, para deportes, para rutas a caballo y para seguir manteniendo la producción agrícola de una forma sostenible, sin la despoblación a la que se nos ha sometido hasta ahora; eso sí, exige de una vez por todas que la administración se pringue y deje de olvidarse de nosotros, que el ayuntamiento negocie con las entidades vecinas y nos proporcione agua y luz eléctrica ¿Es mucho pedir?
Los vecinos que vivimos allí no podemos acometer ambos proyectos, suponen un coste lejos de nuestro alcance, pero con buena voluntad (esa buena voluntad política y social a la que tanto se acude en el discurso) quizás sí podamos. Lo hemos dado casi todo, pero podemos seguir aportando algo más por el desarrollo y el futuro de nuestro pueblo; solo hay un problema, y es que solos no podemos, hace falta que nos echen una mano.
Esperemos que el tiempo, o las personas, esta vez sí hagan justicia y que el cuento, con un final más o menos feliz, se acabe.

Juan Gámez Cobo
AVV “La Fuente de Barranco””. Los Cierzos y Cabreras (Iznájar)

http://www.unblogparacadaciudadano.net/lafuentedebarranco/2006/11/18/cuando-el-tiempo-no-hizo-justicia/
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Comentarios:

  • 1. Queremos arreglar el mundo,sin antes arreglar nuestra casa.
    ¿Cómo pueden ocurrir cosas así? Nos duele la marginación social en el extranjero, fuera; y sin embargo silenciamos la nuesrtra.

    Publicado por: juansiorillo | 22/11/2006 20:30:16

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