Historia de un vecindario
"A-333: Vergüenza En La Subbética.
Hay lugares a los que es difícil llegar; existen lugares en los que el interés mayoritario, es que no se llegue nunca. Y aunque alguien piense que éste puede no ser el caso, sí lo es en cuanto al resultado; lo que nos deja, más o menos, en el mismo sitio.
La A-333, carretera autonómica ella, conecta Archidona, en la provincia de Málaga, con Alcaudete, en la provincia de Jaén. En su recorrido, siguiendo siempre dirección Sureste, atraviesa la comarca de la Subbética Cordobesa en el punto más Sur, tanto de la provincia como de la comarca.
Hace ya algo más de ocho años que el tramo Salinas-Iznájar está perfectamente acondicionado; incluso reasfaltado en un reciente plan de mejora (anótese que el tramo discurre en su mayoría por la provincia de Málaga, Ruta del Olivar). Es a partir de Iznájar, sentido NE, en su recorrido por El Higueral y Las Lagunillas hasta conectar con Priego de Córdoba, el que presenta un estado pésimo; llegando a ser peligroso, casi intransitable, por algunas zonas; éste es el tramo que pretende denunciar el presente escrito. El que suscribe desconoce el estado del tramo restante, Priego-Alcaudete, pero considero que si está en malas condiciones la denuncia también tiene vigencia y si, por el contrario, el tramo restante está arreglado, como me temo, entonces el escrito, cobra mayor validez, si cabe.
El tramo central anteriormente señalado: Iznájar-El Higueral-Las Lagunillas-Priego, sigue como hace veinticinco años; intocable o intocado, no lo sé. Lógicamente, con el paso de los años, el abandono y el desgaste, por el incremento del tráfico, han ido en aumento. Los baches, la pérdida de asfalto, los badenes y la grava suelta, la falta de arcén, las grietas, las curvas, los estrechamientos... ¿Cuánto tiempo, desgaste y dinero cuesta a los trabajadores y vecinos de estos núcleos?
¿A nadie le importa? Quiero suponer que Diputación no es consciente de la postergación y el cercenamiento del posible desarrollo que ocasiona a estos poblados. De igual forma, quiero suponer que no se queda callada a favor de otros. Y que lo que ocurre es que el imparable avance de la Junta en Sevilla no ha llegado todavía a la Subbética, o mejor dicho, no ha llegado a algunos sitios de la Subbética. Y como siempre, el desarrollo, en su concepción tecnocrática y centralista, sólo alcanza a los territorios cabecera y por ende, tradicionalmente dominantes.
Es de suponer, bajo planteamientos imparciales de racionalidad, que la hegemonía empresarial (y he dicho empresarial, que no tanto económica) de Pueblos como Lucena, Cabra o Priego, exija una comunicación decente por carretera; es una exigencia o premisa básica. Ahora bien, ¿para los más pequeños no existe la misma premisa? Pues triste favor se les otorga, bien sea en aras a poder comercializar y distribuir sus productos, bien sea para el mero hecho de acudir a sus .lugares de trabajo o de ofrecer destinos de turismo rural.
Ahora ya sí estoy imaginando. Y al igual que otras zonas de nuestra geografía andaluza, el secreto político del desarrollo consiste en espolvorear a los cuatro vientos que se ha hecho... (aquello que no ha hecho sino comenzar) y que probablemente no se termine nunca. Ahí está la clave: el desarrollo como limosna, por entregas; así siempre podemos seguir prometiendo.
Claro que de aislamiento y postergación, de obstracismo e incomunicación, como injusto legado histórico en los territorios andaluces, el que subscribe sabe mucho. Nacido en la Subbética allá por los años sesenta, en una zona de diseminados en lo más sur, donde se unen Córdoba y Granada. Creció sin luz eléctrica, sin agua potable y sin transporte y sin escuela. Pero lo triste no es el entonces, porque en el ahora, cuatro décadas después, ya en el s.XXI, la zona sigue igual: apenas cruzada por una descuidada carretera (no es la A-333), sumida en el llanto de los olvidados... ¿Es para sentir vergüenza, o No?
Juan Gámez Cobo
AVV “La Fuente de Barranco”.- Iznájar .