Historia de un vecindario
Siorillo del Algarrobo; o el adiós de los que no cuentan.
Se nos fue Siorillo del Algarrobo. Todos sabemos que el hecho de que alguien abandone este mundo no es ninguna novedad, menos si lo hace a la honorable edad de 85 años. Sin embargo, el suceso cobra significado cuando caemos en la cuenta de que no era tan anónimo y de que, hace ya tres años, el que suscribe, denunciaba en un artículo enviado a este periódico (“Cuando el tiempo no hizo justicia”)el abandono y la condena al olvido en el que se tenía a un grupo de vecinos de los Diseminados de Cierzos y Cabreras de Iznájar, en la zona colindante con Granada.
Aquellas gentes, y Siorillo era uno de ellos, habían luchado hasta lo imposible por salir adelante en un territorio hostil, abrupto y escarpado: allí habían nacido, crecido y criado a sus hijos. En aquellas tierras habían labrado su futuro(un futuro en el que ni la luz eléctrica, ni el agua corriente, ni el teléfono tenían cabida) y dedicado su vida al campo y al pueblo, al pueblo que les acogía en su término municipal, Iznájar. Con el paso del tiempo y la aparición de nuevas prioridades para los gobernantes en el motor de vida del pueblo, éste les daría la espalda. No eran sus habitantes los que olvidaban, sino las estructura políticas y los que las manejan los que le pondrían la etiqueta de “los que no cuentan”; olvidando que la ciudadanía también llega hasta el campo, por aislado o inaccesible que se encuentre.
Ahora ya estamos en el uno menos, uno que se va sin conocer la luz eléctrica, sin saber qué era eso del PER porque él mientras tuviera brazos siempre podría arar, escardar o irse a trabajar en los túneles de los Pirineos o a la vendimia francesa... el futuro le pilló demasiado solo y demasiado viejo para pedir; ya sus hijos habían tenido que emigrar, ya le tocaba el turno a otros. Queda todavía otro matrimonio octogenario, que quizás también se vayan sin luz y sin agua; de momento no tienen ni teléfono ni auxilio social ninguno; claro que ellos, acostumbrados a vivir con poco, no lo echan de menos. Son analfabetos y no saben que en la sociedad actual las ayudas hay que pedirlas (ellos nunca han pedido nada). Eso sí, saben que están solos, pero ignoran que se les olvida.
Bajo estas líneas hay tristeza; tristeza, dolor y rabia porque la sociedad, o mejor dicho la administración, se deshumaniza y se aleja del valor íntimo y vital de velar por el bienestar de los suyos. Los gobernantes –desde los ediles municipales hasta el gobierno del país- viven preocupados por el turismo y por la demagogia de los números: pretenden vivir el presente, hipotecando su futuro y olvidándose del pasado. Siorillo, como otros, nacido criado y muerto en las Cabreras, donde sus familias llegaron hace ya casi cien años, no han podido ver recompensado su pasado. Un pasado lleno de caminos y de idas y venidas de los hombres del campo al pueblo, recorriendo las Cabreras para bajar al pueblo: a moler, a herrar, a comprar o a cobrar en los últimos tiempos. Son las personas que han visto cómo sus hijos tenían que emigrar y marcharse a buscarse un porvenir fuera y que ahora, que las cosas podían ir mejor, se encuentran con que ya no son nadie: ni para los suyos que están lejos, ni para el pueblo porque ya no sirven.
Siorillo se fue, sin ver acabado el proyecto de instalación eléctrica que habían iniciado los vecinos, esperemos que no le sigan ninguno más...
Desde aquí, a modo de homenaje, quiero darle las gracias y dedicarle la siguiente reflexión: “Hoy vivimos así, porque existió un ayer, que construyeron unos pocos... que no se nos olvide”. Gracias Siorillo, como hijo y como hombre.
Juan Gámez Cobo (AVV "La Fuente de Barranco")
1. La sociedad pierde el rumbo y sólo lo sereno y constante, permanece.
Agradecidos a nuestros antepasados
2. Juan Gámez, ¿te acuerdas de otros campos llenos de moreras,agua y trigo por la Universidad Laboral de Córdoba? ;-)
3. Sí. Llevo en mis ojos esos campos.
¿Y los de Alaska, de qué color son?
Ya veremos las fotos. Deja algún rastro para encontrar el camino.un abrazo a los viajeros/as
4. Ya hemos vuelto de Alaska, os cuento en iesmartiricos@gmail.com
5. Ya hemos vuelto de Alaska, os cuento en iesmartiricos@gmail.com
6. Ya hemos vuelto de Alaska, os cuento en iesmartiricos@gmail.com
7. Cuando tengas tiempo,pones la pagina de la asociación al día, que la tienes muy olvidada. Un saludo de Antonio Gámez.